Actualidad
EL TRIUNFO DEL ESPÍRITU HUMANO: Salvador Badillo nos explica la razón de existir de su libro BENDITO KARMA
21.06.2011
“Sí. En mi interior se desbordaban las emociones, pero la prudencia sólo me permitió esbozar una sonrisa. Ése era mi libro. Era el fruto de años y años de experiencias duras. Mi infancia había sido, como la de muchas otras personas, dura, Hoy, con mi libro publicado, sólo puedo mirar hacia atrás y dar gracias a mi principal maestro: aquel que me golpeaba de manera inmisericorde. Aquel que, tras tomar su brebaje del odio, me decía: "Tú no vales nada. Nunca harás nada en esta vida, porque eres un deshecho". Cuando vuelvo la mirada a esa época, me veo bajito. Mi mirada apenas superaba el horizonte de la mesa en la que Hoy en día miro al cielo, que es el mismo que aquél que miraba en las noches en que los contenedores de basura me servían La bajo, porque ahora ya soy más alto, no vaya a ser que olvide de dónde vengo. No vaya a ser que olvide mis lecciones. No sea el caso que me crea especial por haber vivido. Y recordar. Recordar que una vez, contra todo pronóstico, un niño normal en una vida anormal creció y superó, como tantos otros hacen, las más difíciles adversidades. Éste es mi libro. El libro de mi supervivencia. La superación personal no es fácil, no puede serlo. Es un camino oscuro a veces. A veces lleno de cristales bajo los pies desnudos. Pero la superación personal sólo lo es porque no es fácil. En cambio, sí puede ser sencillo superarse. Las técnicas deben ser sencillas y realistas para no añadir más sufrimiento al dolor de los demás. Éste es mi compromiso: Contagiar, desde mi imperfección, el fuego de la pasión por vivir, por hacer de la vida algo más que un intercambio gaseoso, por pulir el diamante que cada uno es mediante la comprensión de su bella individualidad. Sin dogmas. Contra todo pronóstico, en una lucha desigual; somos héroes de lo cotidiano. Mi único mérito: tender la mano. Con lágrimas en los ojos, de esfuerzo, de pasión, de determinación, avancemos y mostremos que las cicatrices pueden ser bellas; que ellas son las inscripciones en nuestra piel que atestiguan el triunfo del espíritu humano.”
Cuando llegué a ver mi editora, estaba como un flan. Ella me recibió y me hizo pasar a su despacho. Nos sentamos. En mi máscara, que pretendía ser hierática, había una fuga de emoción y cierto nerviosismo que se escapaba en la humedad de mi mirada. Ella se sentó tras su mesa, y con un gesto que a mí me transmitió una inmensa ternura, tomó entre sus manos, como enmarcándolo,el primer borrador de mi libro: Bendito Karma. Sus palabras fueron: "Me encanta este libro. Es tan fresco..."
desgarradora. Durante mi juventud la aguja de mi brújula parecía haberse vuelto loca, y yo sólo me había aferrado a la disciplina de las Artes Marciales y mi búsqueda espiritual, mientras cometía toda una serie de estupideces que, como en una huida hacia adelante, me conducían a siniestros parajes.
ahora escribo.
de supermercado, de restaurante de fast food, la vez que me expulsó de casa mi maestro. Hoy en día miro al cielo, digo, pero bajo la mirada de nuevo rápidamente.

